Sentimientos parecidos, distintas formas de expresarlos…
Quienes llevan MUCHO
tiempo de conocerme, saben que, además de José, hay una cantante a la que
admiro mucho desde 2012, o quizá un poquito más…
Marina Diamandis, al
igual que José, ha ido trazando su carrera artística y musical bajo sus propios
términos y condiciones, muriéndose con la suya en eso de hacer y crear música
(y literatura, porque también tiene un libro) que, antes de satisfacer a los demás,
la haga feliz a ella…
He de reconocer que mi
“ser fan” de Marina no está tan cerca que digamos que lo que representa para mi
José, pero, cada vez que los astros coinciden y tienen lanzamientos de
canciones en mismas fechas, mi corazón de muñeca se ilumina con alegría (hay
una referencia a la santa patrona Electra Heart en ese último párrafo)...
Desde el jueves, que he
dedicado mis días y fin de semana a escuchar “Cuntissimo” y “Mentón Abajo”,
comencé a sopesar la idea de que José y Marina buscaron llegar al mismo punto y
expresar cosas muy parecidas, pero bajo perspectivas MUY distintas…
Estoy tomando la
oportunidad de unir mis dos mundos, y espero poder aprovecharla…
Aquí no hay Bonnie y
Clyde, porque el amor puede ser también en individual…
Y miren que Marina hace
casi cuatro años hizo sus Psalmos con Ancient Dreams In A Modern Land…
En José y Marina he
encontrado muchos más temas en común que los que alguna vez pensé que llegaran
a tener, acentuándose en años recientes: espiritualidad bajo sus propias
creencias de lo que es Dios, crecimiento personal, cuestionamientos sociales
fuertes y directos, apertura a saber, conocer y explorar nuestros miedos y
vulnerabilidades, y volverlos fuentes de fortaleza, etcétera…
He de decir también
que, mientras escribo esto, puedo decir que José hizo de Sarajevo su Love +
Fear, aunque, en confianza, tengo que reconocer que ese es el disco que menos
me gusta de Marina, cosa que dista de ser igual con el CD moradito de José…
En pleno 2025, me
encuentro a ambos hablando, muy a sus formas del amor propio, ese que tanto nos
recalcó José con Giallo, pero que como bien dice él, las historias pueden
contarse de diversas maneras…
La posibilidad de
encontrar en nosotras y nosotros mismos lo que la gente en estos días denomina
amor…
Marina lo explaya con
una completa acidez, de forma directa y que, muy probablemente hiera
susceptibilidades… La gente no está acostumbrada y no soporta ver a una mujer
siendo dueña, ama y señora absoluta de su vida…
Dicen que debería de
sentar cabeza, pero no quiero…
Vivir bajo los
parámetros de lo “socialmente esperado” y de expectativas ajenas es la mayor
causa de infelicidad en este planeta… No tengo pruebas, pero tampoco dudas…
Esos preceptos que
dicen que mientras “haya amor” en una relación ya sea de pareja o de amistad
(lo que sea eso que denominan, pero una visión distorsionada, claro está), TODO
puede perdonarse…
Sobra decir que ya
estamos lo suficientemente grandes para saber que hay cosas y/o situaciones en
las que no puede, ni debe haber reparo, y el perdón puede existir para el
bienestar de uno/una mismo/misma, pero no para la otra persona…
En ese sentido, José es más formal, cauto y serio para expresar el mensaje que Marina explaya con total desparpajo, y bajo formas que escandalizan a las mentes más obtusas…
Pero creo que ambos buscan llegar al
mismo punto: el amor, antes que en otras personas, está en uno/una mismo/misma,
en los pequeños detalles, en el día a día, en lo que nos genera felicidad, en
lo que nos va motivando para ir trabajando en ser mejores conforme avanzan
nuestras existencias…
Podemos ser y hacer amor por nuestra
propia cuenta…
Como también podemos (y tenemos) formas
de expresarnos y comunicarnos diametralmente opuestas, pero que, con el
ejercicio del diálogo, ese que muchas veces esquivamos, tememos, o damos por
hecho bajo lo que nosotros creemos, podemos lograr llegar a lugares comunes,
pero sin dejar de lado nuestra esencia, lo que nos hace ser y nos da
peculiaridad en este mundo…
Desde hace mucho suelo decir que cuando
José saca una canción triste que me deja pensando, Marina viene con otra a
aligerar mi ánimo…
Pero en esta ocasión, ambos llegaron a
mí con un mensaje similar que expresar, pero con ritmos y melodías
completamente distintas, lo que los hacen ser ella y él, en lo particular…
Lo que algunos podrán decir, mi
Ying-Yang, representado en ambos…
Pero, en lo que definitivamente no
existe diferencia alguna, es que lo de ambos es brillar… ;)
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