La revancha de Peter Pan…
“Que
nunca te de miedo y/o te cause sensaciones de ansiedad el buscar/pedir algo y
trabajar todo lo que necesites para conseguir lo que deseas en ese momento… El
no ya lo tienes, ve por el sí…” …
De esos consejos que se leen fáciles
de llevar a cabo, pero que difíciles son realizarlos…
Muy agradecida con José por la
suavidad de los adjetivos “ingenuidad” y “tenacidad” a lo que yo simple y
llanamente llamo: ser terca y necia de a madres…
En mi poca experta opinión, creo que
una de las principales razones por las que las consultas de Psicoterapia han
ido en aumento de manera considerable, recaen quizá en la trampa mortal en la
que nuestra mente nos lleva sigilosamente, en esa palabra que evoca un infinito
de posibilidades, para nuestro infortunio, todas ellas, catastróficas…
Hubiera…
“Él hubiera no existe”, es la frase
que más se nos puede asemejar a una mentada de madre, pero irónicamente, la que
más escuchamos cuando anímica y emocionalmente no estamos al 100%...
De una forma u otra, esa frase nos
lleva a plantear nuevos escenarios, reales, ficticios, los que desearíamos que
sucedieran y aquellos que, paradójicamente, vislumbramos como los que menos
queremos, y terminan siendo los que más se dan…
A pesar de que “él hubiera no existe”,
pienso que, inconscientemente, y considerando que nos ayuda a que predomine el
sentimiento de culpa por lo que hacemos, decimos o no, también nos plantea un, imperceptible
por el momento, pero presente, atisbo de esperanza permanente, lo que mantiene
al ser humano…
Quizá
esta vida pronto acabará, y por mientras, las buenas hoy malas serán…
Hubiera y quizá, palabras primas que cumplen con su
función: alterar nuestras psiques…
¿Cómo intentar verlo desde el “qué
cosas buenas puedo obtener de esto”?
En un mundo cada vez más dicotómico,
en el que se nos pide rectitud, perfección, pensar como las masas y “tener
sentido común” aun cuando sentimos que todo se resquebraja, resulta difícil (para
no decir imposible) intentar ver algo agradable y que pueda ser provechoso para
nosotras y nosotros…
Conforme vamos creciendo, creo que
vamos perdiendo humildad…
Humildad para reconocer que somos
seres en constante y perpetuo aprendizaje, independientemente de género, edad,
identidad sexual, etcétera…
La exigencia, adrenalina y prontitud
en la que se nos exige vivir, inevitablemente, nos hace perder noción de lo
anterior…
La línea entre el ego y la soberbia
se pierde, y nosotras y nosotros con ella…
El camino a reaprender humildad es
uno de los más difíciles de los que puede existir en este planeta…
Y desafortunadamente, tenemos que estar
frente a situaciones ya sea extremas y dolorosas para hacer ese ejercicio de
conciencia rudo y despiadado, pero necesario de reaprender para aprender una
vez más…
En todos los sentidos, ya no sólo en
cuanto a humildad se refiere…
Reconocernos como seres en constante
aprendizaje nos abre caminos a nuevas posibilidades de vida, de crecimiento, de
sabiduría, de todo lo que implica el vivir…
Nueve vidas, y un par más…
Los hubiera y los quizá, así como
pueden ser factores paralizantes y que nos detienen en cuanto a crecimiento
personal y emocional se refiere, bien identificados, canalizados, trabajados y
dirigidos a palabras y hechos pueden volverse a factores impulsores a la mejora
perpetua de nuestra persona…
Quizá, la fe en lograrlo es lo que
nos mantiene…
Sobra decir que no tenemos nueve
vidas, y que sólo es esta línea temporal en la que estamos existiendo la que
nos toca trabajar y llevar de forma tranquila…
Pero, quizá haya una más en el Nunca
Jamás, cual Peter Pan…
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