Entre dos (o varias) escuelas filosóficas del amor nos encontramos…
El
amor es un sufrimiento que debería ser intentado…
Hola de nuevo, Friedrich Nietzsche, MUCHO
ha pasado y los colores han cambiado del 2022 hasta el día de hoy…
¿Amar es sufrir? Ahora entiendo a
José José y ese clásico de la música mexicana y latinoamericana…
¿Pero, hasta qué grado es válido el
sufrir?
¿En qué pensamos hoy día cuando
escuchamos o leemos la palabra “amar”?
Renunciar a uno/a mismo/a en
beneficio del otro/a… Mmm, me parece un punto cuestionable y debatible…
Por supuesto que estoy de acuerdo
que el amor conlleva de por medio el pensar en el/la otra persona antes que en
uno/a mismo/a, pero no creo que debería llegar al punto de la renuncia total
del yo…
Desprenderse del egoísmo a la hora
de amar…
Volvemos a lo mismo, amar
sinceramente no debería ir pegado con el sentirse dueño/a absoluto/a del otro/a…
Friedrich también habla del amor
como objeto de deseo y/o poseer un objeto, en este caso, al ser amado/a…
Me sigue sonando posesivo al
extremo, pero veamos, puede que haya (más bien, lo hay) un punto ahí…
También estoy de acuerdo en eso de
que, en el amor y en el amar, hay un dejo de deseo y de poseer (metafórica y
literalmente hablando) a la persona que es “objeto” de ese sentir…
Pero aquí, ¿en dónde se desdibuja la
línea entre el simple deseo, y un verdadero sentimiento de amar a la otra
persona?
Friedrich también me dice que en el
amor y en el amar hay plenitud, en donde, entiendo que la plenitud es la total
aceptación de uno/a mismo/a…
En donde recae lo que, erróneamente
queremos conceptualizar como felicidad, aunque sepamos de antemano que ese
término es una utopía…
Plenitud y auto aceptación como el
paso crucial para poder aceptar al otro/a, con sus claros y oscuros…
Muy probablemente el mayor miedo del
ser humano, nuestro día a día en este mundo siendo tal cual somos…
La principal causa de quiebre en el
amor y en el amar, el no aceptar y aceptarnos tal cual somos…
Y el cómo, ese miedo puede llegar a
reducir cualquier intento de construir una relación sana y cordial y dejarla
únicamente en instintos sexuales…
Ah, hola Arthur Schopenhauer, alguna
vez leí que dijiste que “en el corazón del hombre mora una bestia salvaje”, y
al día de hoy, esa frase ha permanecido en mi memoria…
Aunque, siendo honesta, tuvieron que
pasar 12 años y una canción escrita por alguien en particular para que tu frase
POR FIN me hiciera sentido…
Don Arthur, ves el enamoramiento
como algo simplemente material, y como un impulso sexual, en donde todo
sentimentalismo lleva al fin que es “el acto carnal”…
“El hombre, mediante su impulso sexual,
busca la permanencia de la especie mediante la búsqueda consciente de una
pareja. En consecuencia, la individualidad y el egoísmo son importantes…”…
A ver, ambos coinciden en eso de que
el amor y el amar es un objeto de deseo, pero que distintas visiones en cuanto
a los conceptos de entrega y/o egoísmo…
¿De verdad, son los únicos caminos?
¿No puede haber un punto medio?
Pareciera que, en los temas del
amor, no pueden haberlos…
Filosofando por mí misma, mientras
los dos amables señores a los que refenció en este ensayo me miran juzgonamente,
quiero pensar que los puntos medios se construyen entre las gardenias y las
bestias, en los claros y los oscuros que se me están volviendo cada vez más
familiares conforme vamos terminando de conocer el disco morado de José…
Estoy consciente de que pienso,
redacto en borrador y tecleo en pantalla desde la ignorancia total en estos
temas (tanto filosóficos, como románticos), pero me considero fiel creyente de
que, en toda relación de pareja, mientras existan consensos y consentimiento de
ambas partes, los extremos quizá pueden tocarse…
Así, como en 2012 Marina Diamandis
fundó el Club de los Corazones Solitarios del cual me auto considero miembro
honorario, me atrevo a decir que en este 2024, José fundó el Club de los Corazones
Oscuros, del cual espero obtener mi carnet de aprobación una vez escuchemos lo
que resta de Sarajevo…
Aunque, como he insistido en los
últimos meses, aún dentro de los oscuros, existen destellos de luz y brillo, la
vida misma…
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