Una carta, muchos tiempo(s) compartido(s)…
En
el último mes y medio me han pedido escribir cartas de perdón (con el único fin
de priorizar mi bienestar mental y emocional) a personas que me han lastimado
en años y meses recientes…
Pero en esta ocasión (y que
mejor/GRAN ocasión que tu cumpleaños), quise hacer(te) una carta de
agradecimiento para ti…
Sé que leer esto no te va a
encantar, dado que en Noviembre próximo llegaré a los, por algunos
considerados, infames 30 años de vida, y durante este 2023 me ha dado vueltas
en la cabeza que tu música, canciones y ejemplo han estado presentes en mi
existencia desde finales de 2006, es decir, por ahí de entre mis 12 y 13 años
de edad…
Durante casi 18 de ellos has sido
parte de mi día a día, y con ello, inevitablemente, de la construcción de la
persona que he intentado, intento y busco ser…
Con el pasar del tiempo, se me ha
hecho costumbre el escuchar la pregunta (con más sonido a cuestionamiento):
“¿Por qué ÉL es tan importante para ti?”, y hoy, quiero hacer el intento de por
fin, poder ponerlo en palabras (escritas, claro… Nunca podría hacerlo
verbalmente porque terminaría llorando apenas lo intentara) la respuesta a esa
duda de quienes no me conocen del todo, y con la fe de que así evitaré la
lloradera…
No estás para saberlo, y sé que hago mal contándolo en una carta así, pero tengo que admitir que he llorado mucho en este verano… Y estoy cansada de llorar, y más cansada de que sea por gente que no merece una sola lágrima…
Corrían los últimos meses del 2006,
era mi primer año de Secundaria y durante uno de esos momentos de descanso
entre clases en la cafetería de la escuela, en la que había una TV y un
reproductor de DVD (si, esos tiempos donde aún no existían los servicios de
streaming) se reproducía el disco/documental del Amantes Sunt Amentes…
Creo que uno/a llega a tener MUY
claros los momentos que marcan un antes y después en sus vidas si se les
recuerda con TANTA exactitud…
El ver unos minutos ese DVD, fue lo
que inició todo este viaje para mí…
Dio pie a comenzar a indagar más y
más cosas de la que pronto se convirtió en mi banda favorita, y dio pauta a
iniciar a planificar lo que en ese momento consideraba mi proyecto de vida…
Durante varios meses les hice saber
e insistí constantemente a mis padres que quería estudiar la carrera de Derecho
como tú… Cosa que hoy día agradezco NO haya sido así, porque conociendo mi
carácter, personalidad y temple, sería una pésima, pero realmente, PÉSIMA
litigante…
Por supuesto que hoy día no es que
sea la mejor de las profesionistas, pero hubiera hecho más mal que bien en el
mundo de la abogacía…
No pasó mucho tiempo cuando mi banda favorita anunció un concierto en mi ciudad, el 31 de Marzo del 2007… Sin importar que mi lugar estuviera en las gradas más alejadas, recuerdo a mi yo de ese entonces disfrutar de ese momento como pocas veces me he dado la oportunidad (hasta hace poco) de todas las cosas (grandes o pequeñas) de la vida…
(Sobra decir cómo me emocioné cuando
anunciaste que vuelves a la frontera tamaulipeca después de 16 años…)…
Recuerdo las vacaciones de verano
del 2009 en las que estuve esperando durante una hora la transmisión de un
programa de radio de mi ciudad/pueblo para escuchar por primera vez “Sólo A
Terceros”, y lo FELIZ que me hizo ese momento…
El cómo me llevaron a buscar el
Poetics en una de las últimas tiendas de discos de ese entonces, y al regresar
a casa, lo primero que hice fue publicar(te) en X (en ese entonces, Twitter)
que yo ya tenía mi CD…
Iniciar mi bachillerato fue abrir
las puertas de lo que la gente hoy día llama “agarrar callo/carácter” (término
que me cansé de escuchar desde Julio pasado, sinceramente)… Por más mal que la
pasaba durante muchos momentos, en mi mente entre adolescente y joven ya
existía el pequeño bagaje de ver cómo la crítica, el pre y juicio y el rechazo
tan crudo y por momentos, terrorífico dadas las escalas tan grandes a las que
podía llegar a ti te hacía lo que el viento a Juárez…
(Duda: ¿De dónde habrá salido ese dicho?... Perdón, a
veces - la mayor parte del tiempo - me hago, y hago preguntas tontas)…
Más recientemente entendí que eso
era lo que mostrabas para no dar el gusto de que te vieran mal, pero que, por
más invencible que me parecías en ese entonces, al final del día, seguías
siendo persona…
Ay, ya me voy a poner a llorar…
Quienes REALMENTE me conocen, dicen
que, en los momentos más dolorosos de mi vida, te he tomado (metafóricamente
hablando, claro) como mi ancla/fortaleza para no terminar de derrumbarme y
hundirme…
Creo que tan equivocados no están…
En mis años universitarios, vi a mi
familia romperse, tuve que despedir físicamente a personas que quise mucho en
vida, así como el presenciar el cambio radical para mal (o quizá aceptar el
hecho de que siempre fueron así, pero lo disimularon demasiado bien) de seres
humanos queridos y cercanos, perjudicándome mentalmente hablando…
Y en cada uno de esos hitos (o como
les llama la chaviza en estos tiempos: eventos canónicos) SIEMPRE han estado
tus canciones como mi refugio, ese lugar seguro y feliz, que, sin ser
precisamente otoño, ha cambiado mis matices…
Del 2017 para acá, hoy puedo y me
atrevo a decir que ido construyendo y forjando mi propio camino…
Con muchos errores y alguno que otro
acierto, pero al final de cuentas, bajo mis formas y modos…
Dentro de estos años recientes,
también he ido aprendiendo del cómo, a través de abrirnos un poquito la puerta
para conocer al ser humano fuera de un escenario (bendita la hora en la que
aceptaste comenzar el podcast), uno de los valores más importantes y a los que
en mi vida antes del 2017 no tenía acceso…
Expresarnos libre y fluidamente,
dando crédito a mi capacidad de opinar y cuestionar (siempre con respeto, a
menos que la ocasión no lo amerite)…
Poder ir siendo un poco más flexible
conmigo misma, y aprender a reírme de mí (no es por presumir, pero conmigo las
risas nunca faltan, principalmente porque estoy tan mensa que me la vivo
haciendo tonteras)…
Y aceptar, que al final del día,
tengo emociones y sentimientos, y se vale manifestarlos…
Y bueno, creo que es por ello que
hoy estoy aquí, escribiéndote esta sencilla, pero muy significativa carta…
Desde finales del 2006, me has ido
enseñando a vivir… Cualquier acción de agradecimiento siempre me va a ser poco
y te voy a quedar debiendo por ello…
Vivir bajo mis reglas, parámetros, y
por y para mí…
Lo que alguna vez fueron infiernos,
cada día lo intento hacer un camino (a pie) a algo cercano a lo que en nuestras
mentes percibimos como cielos…
Que sean 43 años más, aunque por
estos rumbos, tu vida se celebra los 365 días (366 en años bisiestos)… ;)
GRACIAS por tantos y tantos
tiempo(s) compartido(s)…
Te quiero mucho, MUCHO… ♥
Comentarios
Publicar un comentario