Sólo somos dueños/as de nuestros infiernos…
“No somos dueños de nuestros cielos, sólo somos dueños
de nuestro infierno… Y si no lo sabes a estas alturas, entonces, no me conoces
tan bien…”…
En el multiverso de quien les
escribe, José Madero y Marina Diamandis siempre llegan al mismo punto en sus
canciones…
Ella con “Buy The Stars” del GRAN
disco que es “Electra Heart”, y para cerrar esta colección de ensayos dedicada
a “Aurora”, José pone en esta mesa “Tiempo Compartido”…
Abrir el alma y entonar las
palabras, más que para los/las demás… Para uno/a mismo/a…
Los claroscuros de los seres humanos
son caminos que por muchos momentos y etapas se llegan a volver inmensamente
pesados… Por más que quisiéramos que todo fuera color de rosa y de fácil
transitar, los tropiezos son inevitables…
En los claros, todos están, todos
buscan ser parte y, de cierta forma, sin que esto se lea como una queja, no
somos dueños completos de ese cielo… Siempre - o la mayoría de las veces - lo terminamos
compartiendo…
Es en los oscuros, en esos momentos
de impasse y de dolor, en donde súbitamente bajamos al infierno, en donde nos
toca procesar y atravesar esa odisea en soledad…
Nuestros infiernos personales son de
las contadísimas cosas que son 100% propias…
Dicen por ahí que los triunfos tienen muchos participantes, pero las derrotas son única y exclusivamente de las personas que los padecen…
Y es en los amargos en donde
realmente se conoce a las personas que nos rodean, así como llegamos a
conocernos a nosotros/as mismos/as, a tratar de observar a ciencia cierta que
quedó de lo que éramos, que se puede rescatar de ahí, y del cómo se podría
comenzar a reconstruir…
Albert Camus alguna vez llegó a
decir que “en lo más profundo del invierno (en este caso y para este ensayo,
infierno) descubrió que había en él un invencible verano…
Renacer de las cenizas, cual ave
fénix…
También alguien muy sabio alguna vez
escribió que la única forma de salir del infierno es caminando por él… ;)
En los últimos 354 días - hasta hoy
-, puedo decir que caí en el más profundo de los infiernos, he experimentado y
pasado por momentos inexplicablemente dolorosos, y ha habido días en los que
puedo decir con todas sus letras, que toque fondo…
Mi propio infierno personal me
consumió…
Pero dentro de todo ello, he tenido
y tengo la fortuna de que se han ido acercando personas, otras nunca me han dejado,
y han estado dispuestas a compartir conmigo esta etapa tan amarga, dispuestas a
atravesar conmigo las llamas y el calor tan sofocante que se ha sentido en ese
lugar…
Me han acompañado y han compartido
tiempo junto a mi peor versión, han sido pacientes y me han dado espacio a
solas cuando lo he necesitado, así como me han tomado de la mano cuando más
perdida y desconectada me he sentido…
José en “Aurora” - a como lo ha ido
mencionando -, buscó abordar el cómo la parte que más ama y le apasiona de su
vida, le ha traído también momentos amargos y dolorosos…
A mi escala, y de cierta forma,
puedo e intento empatizar con él, mientras miro mi propio reflejo al espejo…
Hay días en los que me sigue
pareciendo increíble el como algo/alguien que debería de generar y causar en mi
cariño y aprecio, ha traído consigo todo lo contrario…
Al igual que él, no me ha quedado
otra opción más que ir caminando en medio de las llamas, en donde en un
principio, me sentía sola y aterrorizada, pero que en el transitar de esta
ruta, personas gentiles, buenas y ante todo, comprensivas, han decidido
acompañarme…
A veces veo el cielo como un destino
muy lejano, pero por momentos, he podido avistarlo de cerca gracias a mis seres
queridos…
Nuestro pasado de cierta forma forja
lo que somos en el presente, y lo que buscamos ser en el futuro, nuestros
infiernos personales pueden ser la vía para definir qué es lo que deseamos y
necesitamos para llegar al punto de tranquilidad que todos buscamos en esta
vida…
El fuego también purifica, también
es una vía para obtener la sanación a todo lo que hemos pasado…
Nadie nos dice que en la búsqueda de
nuestros sueños, hay agridulces, y a veces, golpes que se vuelven MUY amargos y
difíciles de digerir, y aunque a primera instancia, el primer pensamiento que
toma nuestra mente es “no se ve para cuando mejore esto”, este 2023 me está
enseñando a creer que de alguna forma u otra, la vida compensa los momentos
dolorosos que llegamos a pasar…
Todos los días despertamos con
nuestro infierno personal, pero al mismo tiempo, hay a nuestro alrededor
personas, lugares y momentos que nos ayudan y nos envalentonan para caminar a
través de él…
Hoy, disfruto los días buenos, trato
de tomar un aprendizaje de los días “meh”, y me estoy permitiendo sacar todo lo
que aún llevo en los días que sé que son malos y dolorosos…
Eso también lo he ido aprendiendo
por medio de las canciones de José…
Abrir el alma, y en mi caso,
escribir/redactar las palabras…
Que son honestas hoy, por eso hago
conversación…
REFERENCIAS:
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