Mi pasto si luce verde: un ejercicio de auto-convencimiento
Quisiera ser otra persona, agraciado y querido…
Aquel ser humano que diga que NUNCA
ha sentido eso en algún momento de su vida, te miente de la forma más descarada
y cruel…
El ver nuestro reflejo frente al
espejo es quizá, uno de los mayores confortamientos y enfrentamientos con
nosotros/as mismos/as…
De facto, y por la educación,
preceptos y principios con los que hemos ido creciendo, siempre tomamos el camino
negativo: lo que vemos no nos gusta, nunca es suficiente, siempre buscamos y
queremos algo mejor, lo cual, a primera escucha suena normal y sano - todos tenemos
sueños y ambiciones -, pero, esa necesidad surge casi siempre del nunca estar
conformes con lo poco o mucho que tenemos, y lo insuficientes que nos sentimos
con quienes y lo que somos…
Nuestra rutina, y el día a día, nos
llevan a otro lugar que nos perjudica más de lo que nos beneficia: la pésima
costumbre de compararnos con las y los otros/as…
Por lo que vemos - y que realmente,
quienes nos rodean permiten que observemos -, caemos en la inevitable creencia
y autoproclamada verdad: el pasto SIEMPRE ES más verde en otros lados…
Nuestra mente muchas veces se vuelve
nuestra consejera y juez más voraz, trayendo a nosotros/as un círculo vicioso
en el que sobrepensar nos lleva a una de las aportaciones más importantes de la
teoría cognitivo-conductual: la tríada pensamiento, emoción y conducta…
Me pienso inferior al resto, lo cual
me hace sentir como si no tuviese ningún valor o algo que aportar, me causa tristeza,
frustración y demás emociones, lo que me lleva a preferir el limitar mis
interacciones sociales, y terminar aislado/a del mundo…
Y ese cuento de nunca acabar, es el
que muchas veces nos termina trayendo como consecuencia el accionar mediante patrones
de conducta auto-saboteadores, destructivos, y por lo que, dándonos cuenta a
tiempo, medianamente o algo tarde, terminamos buscando ayuda profesional…
Siempre nos convencemos a
nosotros/as mismos/as de los peores escenarios, y son prácticamente
extraordinarios los casos en donde hacemos, o al menos intentamos, poner en
práctica lo contrario a ello…
¿Qué tan verde es mi pasto? Voy a hacer
el intento…
Primero, tengo salud, física y sigo
en proceso de recuperar la emocional. Sin ello, no tengo posibilidades de nada.
Hablando por mí, redacto esto teniendo en cuenta que hace un año mi abuelo
paterno celebró su último cumpleaños. Al día siguiente, comenzaron los
problemas de salud que derivaron en que hoy ya no se encuentre presente físicamente
entre quienes lo quisimos y queremos…
Nunca dimensionamos ese aspecto hasta que la realidad nos lo estampa en la cara…
Segundo, tengo un trabajo que me ha ido dando la
estabilidad económica para poder salir a lugares a los que no hace mucho, ni de
broma me hubiese imaginado…
Claro que siempre aspiro a algo
mejor laboralmente hablando, y todos los días, trato de hacer lo que esté en
mis posibilidades para abrirme puertas y dar pasos a mejores rumbos, pero mientras
estoy en eso, el sueldo que percibo poco a poco me ha ido dando la oportunidad
de hacer algo que se ha ido convirtiendo en una pasión y nueva fuente de aprendizaje
para mí: explorar ciudades, estados e incluso, países…
Tercero, y de las más significativas
para mí después del 2022 que tuve: por increíble que me parezca en muchas
ocasiones - para no decir la mayor parte del tiempo -…
Hay gente que me quiere y a la que le importo, dentro
de todo el torbellino y desastre andando que soy…
Siempre he dicho que disto, y MUCHO, de ser un ejemplo
en el rubro amistad, y que, a pesar de ello, existan personas preocupadas y
dispuestas a acompañarme para que cada día me acerque más a la tranquilidad que
diariamente busco, me ha ayudado muchísimo a hacer más llevadero esto llamado
vida, que se puso particularmente pesada hace exactamente un año…
Ellas y ellos saben quiénes son, y todos los días
trato de estar a la altura de ustedes…
Ellas y ellos fueron uno de los motivos por los que no
me rendí de todo el año pasado, y por el que sigo intentando mientras siga
despertando…
Pensándolo bien, mi pasto si luce verde después de
todo…
Y sé que poco a poco veré flores de nuevo en ese pasto…
Y ya dependerá de mí el no volver a permitir que se destruya
ese proyecto de jardín…
Hace unos meses me escuchaba tan rota, que no era ni
cerca de divertido…
Hoy, estoy aprendiendo que nunca estaré sola mientras
quienes me quieren y aprecian, me expresen amor…
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