El duro camino hacia volver a empezar…
Una
frase concreta, compleja y… de lo más certera posible después de un suceso
emocional brutal que te hace cambiar de forma radical tu perspectiva de la vida…
Más de una vez he dicho (y me había
dicho a mí misma como forma de auto convencimiento), que todo proceso de duelo,
sin especificar e importar la situación detonante del mismo, conlleva un camino
no lineal hacia un lugar más tranquilo…
Lo fácil que se vuelve decirlo como
mantra, hasta que te toca vivirlo como tal…
No es secreto a voces que el año
pasado viví una situación personal que alteró de forma total lo que concebía
como vida hasta antes de Mayo del 2022…
Más allá de la pérdida física de un
ser querido al que nunca pude explicarle los motivos de mi alejar, fue también
la pérdida/rabia/decepción/dolor causado por una persona a la que hoy, tengo
claro que no le intereso porque dejé de ser lo suficientemente moldeable y
manipulable, aprovechando un momento de mucha vulnerabilidad emocional para
meterse en mi cabeza, y demoler lo poco que había construido por mi cuenta…
Dos procesos de duelo en un solo
momento, poder tener un mínimo gramo de entereza para afrontar ambas
situaciones se me volvió imposible…
Te intentas engañar a ti mismo/a
pretendiendo volver a la vida antes de… pero la realidad te regresa sin miramientos
al aquí y al ahora, a volver a comenzar…
Antes de darte cuenta de ello, de
darme cuenta de ello, caes en un lugar MUY oscuro…
Durante los meses post-Mayo del 2022 me he cuestionado
que hice o que deje de hacer como hija y como ser humano ante esa persona, sé
que me volví en una pésima compañía y eso me costó con una persona en
particular, pero si en algo me puedo justificar, es en que nunca busque ni he
buscado ir por la vida perjudicando deliberadamente…
He visto pasar los días culpándome por no ser lo
suficientemente “moldeable” para los parámetros y requerimientos de la persona
que se fue emocionalmente hablando…
Y, han habido días – particularmente el último
trimestre del 2022 – en donde he querido que se extinga hasta mi olor…
Hasta que llegó el último día de ese infame año, en el
que pude liberar y soltar un poco de todo lo que estaba cargando con mi
receptora de mensajes y salvavidas, quien me vio a lágrima viva…
Palabras más, palabras menos, me encamino para hoy
poder empatizar con el “si pregunta que porque me he marchado sin adiós, dile
que él sabe cuál es la razón… Y que ponga atención cuando le lata el corazón…”…
He ido entendiendo que, contrario a lo que se lee en
libros, y a lo que vemos en TV/streaming/redes sociales, hay procesos de duelo
que no se cierran del todo… Aprendes a vivir con ellos…
Heridas que con el pasar del tiempo se vuelven
cicatrices, en las formas y en los tiempos de casa ser humano (siempre y cuando
no se altere deliberadamente a otra/s persona/s)…
Mientras redacto esto, me es inevitable sentir pena y
culpa, pues no dejo de pensar en mi “yo profesional”, en lo irónico de contar
con dos grados en Psicología, y aun así, haberme vuelto menos que un punto durante
el 2022… En menos de la sombra de lo que alguna vez fui hasta mediados del
pasado Abril…
Pero al mismo tiempo, el tsunami de emociones y
sentimientos que me han traído hasta aquí, me han hecho recordar de nuevo – sí,
me lo tengo que recordar seguido – que soy humana, que tengo altos y bajos… Que
me toca hacer lo posible por mantenerme serena en los claros, y permitirme
sentir y navegar en los oscuros…
Que aún dentro del oscuro, hay oportunidad de trabajar
para volver paso a paso a lugares menos turbulentos, sin forzar nada…
Quise comenzar esto de una manera muy solemne y
formal, y se me volvió una forma de verter una parte de lo mucho que ha pasado
por mi cabeza durante estos meses…
Y probablemente, desde ese punto se inician los
ejercicios de reflexión verdaderos, y no tanto desde los libros y las teorías…
Si alguna vez la otra persona llama, no me fui al
noreste ni mucho menos a componer, pero con plumas y papel he ido dando forma a
lo que antes no tenía: voz, voto y opinión…
No sé si tenga interés en que hablemos ni después, ni
alguna vez más…
Sabe la razón por la que me marché sin un adiós, y
ojalá, algún día le lata el corazón…
Traro de ir poco a poco – de nuevo – a mis lugares
felices, en donde el otoño cambia los matices y sana las cicatrices…
Y no es secreto para nadie que uno de mis lugares
felices está en las canciones de José…
REFERENCIA:
https://www.youtube.com/watch?v=XN4Mhzc7clk
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