Una manera de sentirnos menos solitarios/as…

 

            Alexa, reproduce “Sex Yeah” de Marina Diamandis…

            Muy probablemente me vaya por rutas que no son las que José buscó abarcar en esta canción, pero al mismo tiempo, agradezco que ésta sea una de las canciones de las que no ha compartido alguna referencia y/o significado porque eso equivale a que tengo que poner mi cerebro a trabajar…

            La frase “es increíble que en pleno (año de su elección/preferencia) tengamos que dar vueltas para hablar de este tema…”, se ha vuelto un chiclé sumamente aburrido y repetitivo… Pero, ESTE es uno de esos temas que dan paso a que se inicie con las palabras ya citadas…

            Nuestros temores e inseguridades nos llevan constante y continuamente a hacer todo lo que esté en la medida de nuestras posibilidades para no ahondar en las relaciones interpersonales que “construimos” en lo que llamamos vida…

            Es un valle por el que caminamos de puntas, negándonos a sentar bases, rechazando la posibilidad de sentir plena y abiertamente porque el expresar y manifestar emociones pareciera haberse vuelto un crimen de consecuencias graves…

            Aún así, en la extraordinaria máquina biopsicosocial que somos, estamos conscientes de que nuestros deseos, necesidades y pasiones continúan latentes dentro de nosotros/as mismos/as, buscando un momento de libertad y/o libertinaje para poder desfogar algo a lo que también podría equiparar con una olla de presión a punto de explotar…

            Marina Diamandis por ahí del 2015 lo escribió, produjo y cantó de forma clara y contundente: “Dios sabe que el sexo es una manera de sentirnos menos solitarios/as…”…

            EL TEMA, que, sin darnos cuenta acompaña también a la incansable necesidad y búsqueda del amor propio que deseamos obtener y experimentar…

            De “Sex Yeah” y “Weeds” de Marina Diamandis, puedo pasar también a “La Petite Mort” de José, que quizá sea el vínculo directo para poder abordar al cien lo que quiero escribir en este ensayo…

            Cuando recién conocimos LPM, una de las cosas que más escuché dentro del ciclo de promoción que tuvo la canción fue el cómo José describía la situación núcleo de la misma: la búsqueda de conexiones y relaciones humanas profundas, sinceras y duraderas, en donde el sexo es utilizado como una herramienta para lograr ese fin, pero los resultados siempre eran/son los mismos: el aumento del malestar emocional y del vacío existencial, sin haber logrado encontrar el amor sincero que la mayoría de la raza humana desea…

            Es una cadena continua que da como resultado, como si fuera necesario un “bonus”, nuestra continua merma de autoestima, autoconcepto y amor propio, un pozo que parece no tener fondo/fin y en el que seguimos excavando…

            En un mundo ideal (utópico a estas alturas), el sexo podría ser visto como un complemento a la relación sentimental/interpersonal, como el extra al que llegamos después de haber conocido a la persona por todo lo que es, aceptándole al cien y entendiendo que existe una complicidad, acompañamiento y compromiso…

            Y, aun así, entiendo que cada uno decide vivir su sexualidad como desee, siempre bajo la premisa del respeto a la otra persona y con decisiones consensuadas en la misma…

            En el caso particular de quienes anhelan profundizar en una relación humana, lo anterior puede pasar a segundo término porque la prioridad es ir más allá de esa “superficialidad”, han tomado la decisión consciente de “romper esa barrera” e indagar el como obtener esa sensación de plenitud que brinda el compartir tiempo, compañía y amor hacia otro/a…

            Pero los tiempos modernos no nos ayudan… Somos presos/as de las demandas y necesidades externas de un mundo cada vez más voraz que muy apenas nos deja instantes esporádicos para nosotros/as mismos/as…

            Podría decirse que se vuelve entendible que nos “conformemos” con relaciones superficiales dado que nuestras psiques y nuestras mentes son cada vez más sometidas a atender TODO, menos a nuestros deseos, inquietudes y conexiones humanas…

            Lamentablemente, el estar conscientes de lo anterior solo ayuda a acrecentar más la sensación de vacío, del sentir que por más que lo intentamos, vivimos en un mundo que no nos ayuda a conectar e intimar, a complementarnos con otros/as, y en donde, la única alternativa viable para saciar esa necesidad es recurrir al sexo sin llegar a un grado de compromiso que se vaya acrecentando más allá de lo físico…

            Quizá nuestro miedo a establecer vínculos socioafectivos radica más en el conocimiento previo de que probablemente no podamos dar lo que la otra persona necesite/pida de forma inmediata, y el único aliciente que puede brindar eso que tanto deseamos con rapidez está en el sexo…

            En el mundo de los hipotéticos y los quizás, todo es viable y posible…

            En el mundo de los hechos, todos los días tenemos la oportunidad y responsabilidad de salir del círculo vicioso en el que nos encontramos… Se sabe que es difícil ante tantos factores y situaciones externas que están fuera de nuestras manos y alcance…

            Pero en lo que corresponde a nosotros/as, se puede comenzar haciendo frente a los miedos que implica un compromiso emocional y afectivo, sabiendo que es un trayecto de altos y bajos, de sombras y luces, y de grises y muchos colores, que, aunque los primeros no encanten, siguen formando parte y gama (metafóricamente hablando) de lo que somos como personas y en lo que nos vamos transformando como los seres en constante cambio que somos…

            La sexualidad humana es una de las muchas cosas que nos ayudan a fortalecer y enraizar hasta lo más hondo de las tierras nuestros vínculos afectivos con seres amados durante esta ruta a la que llamamos vida…

            Abrirnos hacia alguien más en todas las facetas posibles es un camino que conlleva responsabilidad, compromiso, comunicación y ante todo, respeto al otro/a, pero en primera instancia, respeto a uno/a mismo/a…

            Por más que tengamos el reloj de la vida diaria en contra, llenar los vacíos que a la larga fortalecerán ese amor propio es un ejercicio de constancia, dedicación y perseverancia… Una ciudad no se construye en segundos…

            Las grietas en el cristal también conforman lo que somos, pero el evitar que éste se rompa es una labor de autoconcepto y autoestima que corresponde trabajar continuamente…

            E incluso, si el cristal se rompe, siempre existe la posibilidad de reconstruirnos, mientras seguimos bailando en medio del huracán…

 

 

 






REFERENCIAS:

-          https://www.youtube.com/watch?v=rJ7mQ2-znOg

-          https://www.youtube.com/watch?v=ophnmGWQGsU

-          https://www.youtube.com/watch?v=ZlE2WQCGGZo

-          https://www.youtube.com/watch?v=J9olJIUWKOs

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