Autosabotaje, la medusa de más de mil cabezas…

         

            No me siento listo/a para verte hacer tu vida en paz y tranquilidad… Pero yo tampoco sé como hacer de la mía algo productivo, y voy bateando cada oportunidad de hacerme y sentirme un poco mejor…

            La raza humana es la especie más cambiante y contradictoria de la que se puede tener archivo y memoria… Incongruente, auto y exigencia de más, va por la vida convirtiéndose en su propio enemigo/a porque todos los días se encuentra de frente (metafóricamente hablando), con una criatura que los detiene abruptamente de buscar, aún con el miedo/ansiedad que pueda generar, sus objetivos y metas, y aquellas cosas que le brinden momentos de alegría, tranquilidad y bienestar…

            Ese ser mitológico, terrorífico e imponente, cual medusa de mil (e incluso más cabezas), es algo a lo que también conocemos comúnmente como autosabotaje…

            “Cortar lo que está en buen estado” suena también a un método de sobre y supervivencia… Y a una de las maneras más típicas en las que evadimos las vías de ayuda y redes de apoyo que nos pueden auxiliar a erradicar esa conducta tan nociva para nosotros mismos, y para quienes nos rodean…

            Una de las cosas que más recuerdo de mis clases de Psicopatología se resume en la constante remarcación de que el ser humano, con sus pros y sus contras, SIEMPRE es un ser biospsicosocial: nuestro cerebro, apoyado por momentos e instancias determinadas en el Sistema Nervioso, emite (o lo hace muy poco) neurotransmisores (bio) que equilibran, o en su caso, de existir un diagnóstico ya sea de un trastorno y/o de alguna situación emocional, reuducen o aumentan la respuesta conductual y mental (psico), lo cual, determina casi en automático, para bien o para mal, nuestros pensamientos, sentimientos, emociones y comportamientos hacia y con los demás (social)…

            No hay reflejo más evidente de esta triada que nuestras relaciones interpersonales… Sabemos que somos seres sociales y requerimos de esa convivencia diaria con los otros para apoyar y apoyarnos como la sociedad y comunidad que somos en el continuo viaje de autoconocimiento y aprendizaje que es la vida…

            Aun así, viene a mi mente el cómo se nos inculcan normas básicas de convivencia y respeto, más no hay ni cerca, un manual que nos vaya enseñando a congeniar y en especial, a conectar con las personas que comienzan a tomar lugares importantes en nuestras existencias…

            Se vuelve un trabajo titánico de ambas partes, en donde, si el/los mensaje(s) no son claros y concretos, la medusa del autosabotaje puede aparecer para entorpecer o “cortar”/”endurecer” lo que podría haber sido una relación cordial, cálida, cándida y con consecuentes buenos momentos…

            Para infortunio de nosotros, la mala emisión y por consecuencia, la distorsionada recepción de las convivencias y comunicaciones que establecemos en las jornadas diarias, nos convierten a nosotros mismos en nuestros propios traidores y peores enemigos…

            Hasta pareciera algo intencionado el hecho de que, cuando identificamos que en efecto, autosaboteamos una relación/contacto con otro/a, y tratamos de “reacomodar” las cosas, se vuelve demasiado tarde…

            La persona en cuestión se queda con una versión que no es, y ya no hay disposición para tener el derecho de réplica que todos, al menos una vez merecemos…

            El derecho de réplica también se vuelve un conflicto con nosotros mismos dado lo que somos capaces de prometer y decir con tal de no perder a esa persona importante…

            Somos capaces de hacer a un lado nuestras necesidades, deseos, principios y valores con tal de no decepcionar al otro/a que consideramos importante… Y esa también es una forma de autosabotaje…

            A cambio de compañía y calor humano, hacemos de nosotros una mala copia de quien verdaderamente somos, no se trata de solo dejar de tocar las teclas negras del piano o dejar de contar en números romanos, juramos imposibles, cosas que no vamos a lograr por más intención de llevarlas a cabo que tengamos… Todo lo que llegamos a hacer y buscar con tal de lograr, se vuelve en vano…

            Creo que todas las relaciones sociales e interpersonales requieren de tres bases para construirse y mantenerse: confianza, comunicación y, la más importante, respeto… A quien, como y lo que es el/la otro/a… Comúnmente, consideramos a las diferencias como una barrera, cuando bien podrían ser un complemento para construir nuevas perspectivas y visiones de la vida ya sea en binas, conjuntos y/o colectivos…

            La Medusa llamada autosabotaje siempre está presente entre nosotros, pero es responsabilidad de cada uno el ir adquiriendo las herramientas emocionales necesarias para combatirla…

            De uno/a mismo/a depende que nada sea en vano…

 

 



REFERENCIA:

-          https://www.youtube.com/watch?v=3h3NSTyc6mM

Comentarios

Entradas populares de este blog

El arte del kintsugi hecho persona…

Sentimientos parecidos, distintas formas de expresarlos…

El desamor es duro, pero amar lo es todavía más...