El día en que José, Nietzsche y Sísifo fueron a tomarse un café...
“Dios ha muerto. Dios sigue muerto, y nosotros lo hemos matado… ¿Qué
rito expiatorio, qué juegos sagrados deberíamos inventar? ¿Tiene pues, en
general, algún sentido la existencia?”
El nihilismo es una
corriente de pensamiento cuya premisa consiste en que todo se reduce a nada,
por lo cual, lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos queda ausente de
valor. Uno de sus principales exponentes es Friedrich Nietzsche, autor de las
citas con las que inicio el ensayo de esta ocasión…
“Yo ya no creo en Dios,
ni en todos sus trúhanes…”, es la primera línea que escuchamos en “Quita Esa
Cara”. Quienes fuimos forjados con preceptos religiosos muy fuertes iniciamos
esta vida siendo declarados “hijos/as de Dios” prácticamente de inmediato, y
con el paso de ella, poco a poco nos vamos alejando de ese ser supremo por lo
irrisorio, extremista y conservador que es el criterio de los “mensajeros de
Dios”, es decir, la religión organizada…
¿Qué nos dice la
religión organizada apenas comenzamos a ser una persona “productiva” para la
sociedad? Tienes, TIENES que seguir el ciclo de la vida: nacer, crecer, reproducirse
y morir…
Ah, y entre el segundo
y tercer paso: DEBES cumplir con los mandatos y expectativas sociales, obtén un
trabajo al que le dediques 30 años o más, aunque no sea de tu total agrado,
porque ¿cómo vas a proveer y satisfacer las necesidades básicas de la familia
que te toca crear entre tus 20’s y/o tus 30’s? Haz la vida que YO deseo que
tengas, no la que a ti te genera satisfacción…
Somos engullidos en un
círculo mecánico, rutinario… Y gris. Lo que alguna vez nos llegó a causar
expectación, motivación e incluso, felicidad, poco a poco se va volviendo en…
Nada. Los mejores años de nuestras vidas - en teoría, solemos suponer (siempre
nos dicen) que éstos son -, poco a poco se vuelven en la ausencia de algo que
tanto le agrada al nihilismo…
Escuchar el coro y el
verso final de “Quita Esa Cara” me transporta también al mito de Sísifo que
Farid Dieck compartió en el vídeo podcast que realizó con José en Enero del
2021, lo cual me lleva a intentar responder las preguntas dos y tres que
postula Nietzsche…
Farid resume el mito de
Sísifo como un “no hay un acto de rebeldía más grande que encontrar alegría en
tu supuesto castigo” … Y quizá, quizá todos los días vamos caminando por esta
vida siendo nuestra propia especie de Sísifo…
Muchas son las formas en
las que tratamos de hacernos entretenidos los días, aunque en algunos casos, el
extremo de caer en los excesos y cruzar la línea del libertinaje sin respetar
los límites humanos ajenos desvirtúa lo que Friedrich podría considerar como
“ritos expiatorios” y “juegos sagrados” … Buscar alegrías en nuestro “castigo”
nos llega a convertir en ejemplares perfectos de autosabotaje…
Creo que no hay nada
malo en “pecar” mientras sea un acto consensuado y consciente que no haga daño
a terceros, pero irónicamente, en esa constante vamos aumentando la sensación
de vacío, no hay alivio, deja de existir el placer y el disfrute… Todo vuelve a
la nada una y otra vez…
Dentro de ese círculo
vicioso, vuelve a aparecer la religión como una vía de sanación… “¿Qué rezarán
por mí? ¿¡Por un pecador!? Me conocen nada…” … El nihilista no busca ser
rescatado y/o salvado… Ve en el ir día a día su expiación, va buscando métodos
de construir mediante momentos y nada más, lo que el resto de los mortales
creyentes considerarían “sobrevivir” …
Su sentido de existencia
se resume al hoy, aunque al llegar la noche cada interacción, acción, emoción y
pensamiento vuelven al punto de partida… A la nada que tanto disfrutan
Nietzsche y Sísifo…
Y creo que aún me queda
pendiente de responder la pregunta número tres: ¿Cuál es (si lo tiene) sentido
de la existencia?
Y con el paso de los
años, creo que la mejor respuesta a lo anterior es que no hay una respuesta
correcta, exacta y/o cerrada a ese dilema… Como los seres heterogéneos que
somos, todos llegamos al punto de tomar la decisión consciente de ser
nihilistas en algún momento de nuestras vidas…
Por supervivencia, por
defensa propia, por consecuencia de una situación que haya repercutido en
nuestra psique, poco a poco todos vamos haciendo paz con ir del todo al nada, y
crear un todo dentro de la nada…
No hay acto de rebeldía
más grande que encontrar alegría en nuestro supuesto castigo… Y esa es nuestra
forma constante de desafiar a la nada que enfrentamos y confrontamos todos los
días… Es en donde Sísifo y Nietzsche llegan a un común acuerdo, y en donde
considero, también logran ese acuerdo con José…
Al fin y al cabo, solo
estamos de pasada…
No tengo idea de a donde llegué con este
ensayo, pero quiero pensar que algo logré… Tal vez, desafiar a mi propia nada,
intentando descifrar y filosofar después de haber escuchado esa conversación
entre José y sus distinguidos invitados…
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