Tenemos que hablar (y escuchar respetuosamente) sobre el suicidio…

 

            Uno de los temas más complejos y delicados de tratar es este. Y no quiero, ni debo equivocarme o dar mensajes erróneos y que mal informen…

            Las exigencias sociales actuales han vuelto imposible el hablar abiertamente sobre todo lo que conlleva y abarca el suicidio: desde quienes todos los días viven con pensamientos e ideas de esta índole, y quienes toman la decisión consciente de terminar con su vida con sus respetables razones…

            El vox populi, en sus muy comunes blancos y negros, cierne sus opiniones en extremos: estigmatiza, ataca, juzga y señala. Hablan con facilidad sobre “cobardía”, “rendirse”, “darse por vencido”, “no pensar en los demás”… Y, ¿cuándo pensamos en quienes están padeciendo ese dolor emocional?

            Más de una vez he escuchado el “se dio por vencido, habiendo tantas cosas porque vivir y salir adelante…”, cuando en realidad, el cuestionamiento debería centrarse en el: ¿cuánto sufrimiento y dolor ha tenido que cargar la persona para considerar al suicidio como la única vía para obtener paz, en lo que sea que haya después de la vida y existencia física?

            El proceso terapéutico puede ser descrito como una escucha empática, en donde psicólogo/a (especializado/a y certificado/a, claro) y paciente van llegando a puntos de acuerdo para lograr la mejora emocional del segundo…

            Sin embargo, en buena parte de los casos en donde podemos observar a pacientes con ideaciones suicidas y aquellos que lo han intentado, se puede señalar un punto común: el aislamiento en el que pueden caer o al que son llevados/orillados sin su consentimiento, dado lo fuertes, complejos y delicados que son sus pensamientos, sentimientos y emociones…

            Un proceso de escucha empática de entre 45 a 60 minutos que puede desvanecerse en cuestión de mucho menos tiempo debido a las nulas redes de apoyo que nos negamos a construir y/o reforzar…

            Escuchar “Documentales” me lleva al siguiente escenario: todo lo que pasa por la mente de estas personas después de sus sesiones (quienes cuentan con acceso a servicios de ayuda terapéutica). Podemos creer completamente que la psicoterapia les ayuda y les acompaña - que bien llevado y dirigido, así es -, que, en caso de que así sea, un tratamiento farmacológico que complemente la primera ayuda a que neurotransmisores y procesos mentales hagan más efectiva la terapia, pero…

            Aún con todo eso, el transitar a un estado de bienestar emocional es un camino lleno de altos, bajos y muchos obstáculos que NO ES INMEDIATO. El dolor y el malestar permanecen, las dimensiones de estos se vuelven un vaivén constante… Hay días buenos, días dentro del promedio, y días malos que son una auténtica prueba y punto de quiebre.

            Nos han familiarizado - más bien, obligado -, a relacionar la idea de que en la mejora psicológica todo es hacia arriba, color de rosa y arcoíris. Y no hay nada más alejado de la realidad y peligroso que este pensamiento…

            No me puedo imaginar lo complejo y doloroso que debe ser para las personas que han pasado por intentos de suicidio y las que se han planteado el hacerlo, el vivir su día a día entre todo lo que puede pasar por sus mentes, los pensamientos y sentimientos generados por el malestar que llevan consigo, con la carga extra que impone la sociedad y sus clichés: “piensa positivo”, “todo está en tu mente”, “es cuestión de actitud”, “¿no se supone que estás yendo a terapia? Como que no te está ayudando mucho…”…

            La escucha empática que se realiza en la psicoterapia, debería ser una práctica que nosotros mismos repliquemos entre los unos a los otros. Muy correctamente, nosotros podría decir que no cuenta con la preparación y herramientas profesionales para realizar esto…

            Y sí, el proceso de psicoterapia conlleva técnicas de intervención muy específicas, pero en el transitar de nuestros días, el solo hecho de acompañar y escuchar sin prejuicios, críticas y estereotipos puede ser la diferencia entre permanecer en lo oscuro, o comenzar a caminar a lugares más cálidos y luminosos…

            En “Documentales”, considero que José presta su voz y narrativa a una persona que suplica por ser escuchado, y solo eso…

            Sé que nos está tocando vivir en un mundo que va a pasos cada vez más veloces, y que quizá ello se utiliza como una justificación para enfocarnos en solo oír. Pero, ¿y si comenzamos a escucharnos y a escuchar? ¿Si nos damos el tiempo de acompañar en los oscuros, así como también lo hacemos en los claros?

            En los pacientes con ideaciones e intentos suicidas es prácticamente imposible sustituir o reemplazar tanto el proceso psicoterapéutico, como un posible/hipotético tratamiento farmacológico, pero, el volvernos y ser una red de apoyo para ellas y ellos es, quizá, el punto clave que permitiría potenciar y agilizar el camino a la mejora y estabilidad de cada uno de ellos…

            E incluso, el solo estar físicamente, sin decir una sola palabra, puede ser más que suficiente…

            No tengo la capacidad profesional para hacer “Documentales” tal y como los conocemos, pero quiero creer que el ir relatando bajo mi perspectiva laboral las ocho canciones restantes del Giallo, aunadas a las que ya he - creo -, desmenuzado, es lo más cercano a ello que podré hacer en la vida…

            Y por ello, no me queda más que decirle a José: ¡Felicidades, lo lograste!

            Una vez más, lo lograste… 💛💛💛

 

 

 

 

 

 

 

 

REFERENCIA:

https://www.youtube.com/watch?v=fUlwXxx0zLY

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