Las nubes grises también forman parte del paisaje…
Nunca pensé que iba a citar a Ricardo Arjona para algo, pero aquí me
tienen haciéndolo para dar título a la entrada de hoy…
Antes de comenzar,
quiero dejar en claro que, en esta ocasión, no termino de digerir la letra de “Soy
El Diluvio” al 100%, pero, tomaré la primera sinapsis que me dio y las
posteriores escuchas al estreno de…
Por ahí del quinto
semestre de la carrera, en la clase de Psicología Humanista escuché lo
siguiente por parte del catedrático que impartía la materia, algo que, aunque
por más que esa clase pasó desapercibida por mí - si tengo que elegir una
teoría de trabajo me quedaría con el modelo Cognitivo Conductual -, se quedó
conmigo hasta el día de hoy, y José lo volvió a traer a mi memoria inmediata…
“El día que yo abracé “los
oscuros” en mi persona, y reconocí que no todo el tiempo tiene que ser y va a
ser luces y arcoíris, todo me cambió… Para bien…”
Tenía 20 años, la que
alguna vez fue mi familia recién se había ido al caño, y el cuadrado que era mi
vida estaba totalmente desdibujado. A algo me quería aferrar, y creo que fue a
eso…
Pero… ¿y si a la gente
no le parecen mis “sombras”? ¿Si les molestan? Yo siempre he sido muy servicial,
trato de estar al cien para todos y para quien necesite, soy muy sunshine… Si
dejo de hacer eso y me comienzo a enfocar en mí, no va a gustar…
Aunque, en este momento hay TODO, menos luces y colores…
Pero no puedo detenerme. Me necesitan en lo poco que queda de mi familia… Algo
TENGO que hacer…
Había una tormenta
sobre mi cabeza, y con esa tormenta, tomé la decisión de pararme en un
consultorio psicológico para, justo, comenzar a trabajar en, por y para mí…
Segundo llamado a abrazar mis “oscuros”. El Doc insistiendo en mi “buenismo” y el "ser buenita" como un mecanismo de defensa/agresión, y el CUÁNTO me enojaba escuchar eso fue
el cristal que se quebró, no en segundos, más bien en sesiones…
Ok, voy a intentarlo…
A estas alturas no tengo nada que perder…
Dejar pasar los meses y
comenzar a percibir los cambios en el trato de quienes te rodean como la señal
inequívoca de que sí, estás comenzando a hacer de las “sombras” tus
acompañantes de vida… Y no está mal…
E increíblemente, hay
gente que me está aceptando así… Dicen que me veo más vivaz, que por fin estoy
tomando las riendas de mi vida… Salir del cristal y de la burbuja no es
taaaaaan desagradable después de todo…
Quizá este daño y este
dolor son el incendio/humo que me están dando la oportunidad de “purificarme”,
de “renacer” de las cenizas… Por primera vez no estoy pensando en CADA paso que
toca dar… Y es tan, TAN refrescante…
Ah si, la tormenta… Que
ya no es tan tormenta. La lluvia también purifica el alma, dicen por ahí…
Una ciudad no se
construye en segundos… A mi me ha llevado casi ocho años y me sigue llevando. Por momentos, la nube se vuelve lluvia, a veces si regresa a la forma de
tormenta/diluvio, pero hoy ya no veo eso como algo catastrófico… Si tengo que
darle un parecido a algo, podría asemejarlo a un día en mi ciudad en cuanto a
clima se refiere: entre pronósticos, estaciones y panoramas a mediano y largo
plazo…
Y exceptuando, con todo
el respeto y seriedad en el diagnóstico y tratamiento que merecen las personas
que padecen de algún trastorno psicológico, emocional y del estado del ánimo,
creo que mi lugar podría ser el lugar ideal para llegar… Hacer las pases con el
“lado oscuro” de mi persona y darle la bienvenida a formar parte de mi día a
día fue y ha sido el paraguas que me protege del diluvio…
Aunque, a mis
aprendizajes también he añadido que caminar bajo la lluvia puede llegar a ser
más beneficioso de lo que parece en primera instancia…
Al mundo le salió al
revés, pues justo como a Moisés, toda esa lluvia se abre a mis pies, diría
alguien MUY sabio…
A las personas que han
caminado junto a mi en la lluvia, en la tormenta y en el diluvio, que me han
sostenido el paraguas cuando yo no he podido, que me han abrazado con mis
sombras y mis luces, sin afán de sonar a meme: GRACIAS, ustedes saben quiénes
son…
Sé que merecen a una
mejor persona, y que, por momentos, aparecen rayos y centellas que sacan lo
peor de mí. Si algo puedo decir en mi defensa, es que todos los días sigo
trabajando y tratando de ser una mejor versión de mí misma… Y por esa paciencia,
acompañamiento e incondicionalidad, GRACIAS…
Y entre esas personas,
sobra decir que se encuentra José… La isla en medio del mar, la estrella no
fugaz que en un jueves en la mitad del mes de Abril por la noche me volvió a
llevar a esa mañana de mediados del 2014 en donde escuché por primera vez el “abrazar
la oscuridad”, el cómo lo he ido aprendiendo también se lo debo a él…
La constante fuente de
inspiración para, tener todos los días el valor suficiente para abrazar y no
soltar las sombras, por más temor que pudiera llegar a tener…
Y aún, dentro de ese
posible temor, siempre continuar con la confianza de que, aún en medio del
diluvio, está presente como esa estrella no fugaz que es…
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