Existimos mientras alguien nos recuerda...
Hablar de la muerte nunca resulta algo sencillo. Para algunos, puede parecer paradójico dado que este es el único paso asegurado en este camino repleto de altos y bajos denominado vida, pero para otros, resulta un tema complejo y ambiguo, en donde quizá, lo estremecedor y lo que se busca evitar a toda costa es el afrontamiento directo de despedir físicamente a algún ser amado antes que uno/a mismo/a, aunado al dolor emocional de saber que no volveremos a verle… Cuando se pierde a alguien que queremos, las preguntas inmediatas que surgen suelen enfocarse hacia dos principios cruciales: “¿qué sigue? y, ¿cómo ver hacia adelante después de…?”. No ves motivación, en los alrededores no hay nada más que negro y dolor. Nuestra existencia se vuelve un trío de puntos suspensivos que se vislumbran perpetuos, aunque, traicioneramente, la vida nos exige continuar cuales máquinas de engrane que se rehúsan a parar...